Hoy no tengo ganas de salir afuera, de mi nada espero, nada temo, nada quiero. Hoy es ese día en el que nada pesa, mi cabeza ya no apoya esta farsa, y decide confabularse para hacerme la guerra.
Quisiera poder dormir, entonces me acuesto. Consigo dormitar dos horas, y sin más efecto me despierto, con esa sensación de "nada" sumida entre las sábanas.
Consumo un tranquilizante con el pretexto de que "mañana es otro día"; así lo hacía hace un tiempo, y sin contar con mi intelecto, hoy reitero el hecho de anular mis sentidos, y me eximo de todo aquello que alborota mis latidos.
Camino perdida en mi conciencia, y hablo con extraños en mis sueños, allí no hay nada que temer. Con la vista busco al decrépito hombrecillo que tímidamente llama mi nombre, y lo sigo por el camino amarillo, rodeado de enmarañadas enredaderas que entorpecen la visión.
Al dar la vuelta a una esquina, encuentro a Alicia en el rincón, agobiada de preguntas, observa a su costado. El hombrecillo, asustado, me cuenta sobre la oruga; aquella que planta hongos que suspenden la cordura. Con curiosidad busco a la oruga, sin encontrar su paradero; certero, el hombrecillo, señala hacia unas rocas.
(...)
viernes, 14 de agosto de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
La caducidad.
Por más que intente explicártelo, en mi idioma suena ridículo. Quiero escaparme de este círculo que se mantiene estático; aguantar escondida en el silencio esta ironía, que como un niño preparó el destino, jugando a ser divino; se que otros han sufrido por mi causa lo que yo.
Hoy quiero sentir la nostalgia de los días pasados, caminar aún con este cuerpo cansado, entumecido, sentir que así caigo en tu vacío.
Quiero llorar con cada detalle, cada instancia que asalta mis recuerdos, abrigarme con el frío de tu indiferencia, surgir con el quemar de esta experiencia.
Y es que ya aprendí a gozar de la tristeza, a respirar a pesar de que me pesa, a sumirme en esta atmósfera fría y densa que con amor me besa y luego sin razón me deja.
Creo estar leyendo mis vivencias en un texto interminable, que el azar les negó el olvido como si fuera inevitable, y a pesar de estar escritas, su aroma agrio es casi tan palpable como el sabor de esa vez, la última que compartimos y que sin más vivimos, atrapados, cegados con la idea de su caducidad.

Hoy quiero sentir la nostalgia de los días pasados, caminar aún con este cuerpo cansado, entumecido, sentir que así caigo en tu vacío.
Quiero llorar con cada detalle, cada instancia que asalta mis recuerdos, abrigarme con el frío de tu indiferencia, surgir con el quemar de esta experiencia.
Y es que ya aprendí a gozar de la tristeza, a respirar a pesar de que me pesa, a sumirme en esta atmósfera fría y densa que con amor me besa y luego sin razón me deja.
Creo estar leyendo mis vivencias en un texto interminable, que el azar les negó el olvido como si fuera inevitable, y a pesar de estar escritas, su aroma agrio es casi tan palpable como el sabor de esa vez, la última que compartimos y que sin más vivimos, atrapados, cegados con la idea de su caducidad.

Sin titulo (Jenova 2009)
No hay nada nuevo en lo que estoy sintiendo, quiero alejarme de esta situación. Maldigo el día en el que estoy viviendo, quedarme quieta en este instante ya no es una opción.
Quiero gritar quién soy, sin tener dudas. Engaño a mis sentidos para no pensar.
Yo solo quiero dejar de evitar mirar mi rumbo como a un hilo sin final. Quiero tropezar con mi verdad.
Y solo quiero dejar de pensar que este camino se trazó para alguien más, quiero poder soñar sin temor a despertar.
(...)
Quiero gritar quién soy, sin tener dudas. Engaño a mis sentidos para no pensar.
Yo solo quiero dejar de evitar mirar mi rumbo como a un hilo sin final. Quiero tropezar con mi verdad.
Y solo quiero dejar de pensar que este camino se trazó para alguien más, quiero poder soñar sin temor a despertar.
(...)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
