viernes, 14 de agosto de 2009
Sin título / en construcción.
Quisiera poder dormir, entonces me acuesto. Consigo dormitar dos horas, y sin más efecto me despierto, con esa sensación de "nada" sumida entre las sábanas.
Consumo un tranquilizante con el pretexto de que "mañana es otro día"; así lo hacía hace un tiempo, y sin contar con mi intelecto, hoy reitero el hecho de anular mis sentidos, y me eximo de todo aquello que alborota mis latidos.
Camino perdida en mi conciencia, y hablo con extraños en mis sueños, allí no hay nada que temer. Con la vista busco al decrépito hombrecillo que tímidamente llama mi nombre, y lo sigo por el camino amarillo, rodeado de enmarañadas enredaderas que entorpecen la visión.
Al dar la vuelta a una esquina, encuentro a Alicia en el rincón, agobiada de preguntas, observa a su costado. El hombrecillo, asustado, me cuenta sobre la oruga; aquella que planta hongos que suspenden la cordura. Con curiosidad busco a la oruga, sin encontrar su paradero; certero, el hombrecillo, señala hacia unas rocas.
(...)
miércoles, 12 de agosto de 2009
La caducidad.
Hoy quiero sentir la nostalgia de los días pasados, caminar aún con este cuerpo cansado, entumecido, sentir que así caigo en tu vacío.
Quiero llorar con cada detalle, cada instancia que asalta mis recuerdos, abrigarme con el frío de tu indiferencia, surgir con el quemar de esta experiencia.
Y es que ya aprendí a gozar de la tristeza, a respirar a pesar de que me pesa, a sumirme en esta atmósfera fría y densa que con amor me besa y luego sin razón me deja.
Creo estar leyendo mis vivencias en un texto interminable, que el azar les negó el olvido como si fuera inevitable, y a pesar de estar escritas, su aroma agrio es casi tan palpable como el sabor de esa vez, la última que compartimos y que sin más vivimos, atrapados, cegados con la idea de su caducidad.

Sin titulo (Jenova 2009)
Quiero gritar quién soy, sin tener dudas. Engaño a mis sentidos para no pensar.
Yo solo quiero dejar de evitar mirar mi rumbo como a un hilo sin final. Quiero tropezar con mi verdad.
Y solo quiero dejar de pensar que este camino se trazó para alguien más, quiero poder soñar sin temor a despertar.
(...)
sábado, 16 de mayo de 2009
La autodesilusión.
A ratos las ideas fluyen, mezclándose con estímulos personales y foráneos, invaden mi mente y la moldean. A ratos las ideas rehúsan obedecer, vuelan con alas propias, escapando a mi nivel de percepción; y a ratos son esas mismas ideas quienes perturban mi mente, se acumulan y confabulan, buscando una excusa para volverme susceptible a abandonar.
Engaño a mis sentidos –creo controlarlos, los manejo- sintiéndome a salvo. Sin embargo, y a pesar de todo, no puedo evitar sentir el sabor amargo de la desilusión enroscándose en el pecho, transformando el aire en un tóxico imperceptible que liquida cada minuto con un ritmo gradual y acompasado, que jamás se precipita y jamás cesa; fortaleciendo mis entrañas, y grabando cada paso con tinta en la retina.

sábado, 18 de abril de 2009
La felicidad.
Seguramente mañana haya cambiado de dueño, de amante, de compañero; dejando víctimas en el acto, sedientas de volver a percibir su calor y su frescura.
Pereza (Jénova 2009).
Disfraza razones sin saber su voluntad, sin tomar partido alguno, desconoce lo que irá a opinar.
Entiende que hay algo en tu interior, no lo desperdicies por temor al rebaño que aumenta sin medida y sin control.
Enciende tu mente, sigues tendido en el sol, quemando toda razón. Vas repitiendo sin más, tan lejos de tu ideal.
Enciende tu mente, sigues tendido en el sol
Tu figura en el espejo no es particular. Dime, ¿cuánto has trabajado para seguir siendo igual?
Eres un total reflejo de esta sociedad moldeada, que se esfuerza cada día para que no pienses nada.
Entiende que hay algo en tu interior, no lo desperdicies por temor al rebaño que aumenta sin medida y sin control.
Lección de oportunismo (Jénova 2009).
En el aire aún se suspende ese perfume, veneno; y aún no entiendo cómo al vacío te lanzaste de lleno.
Recorta tus límites hasta donde quieras; yo quisiera poder mirarte así como a cualquiera.
Ya no logro deshacerme de este sentimiento; percepciones que desatan más que un desaliento. Entre ahora y el ayer se extiende un gran abismo, ya no logras deshacerte de este oportunismo.
Si de carreras se tratase, estás al frente, sereno; mirando sobre el hombro a aquel que cruzara tu terreno.
Adrenalina (Jénova 2009).
En tu conciencia no hay lugar a dramas, esta lujuria es tu narcótico para dejar de pensar. Y aunque tus dieciséis escondes del papel, crees que no hay nada que temer, y sin duda estás mintiéndote.
Hoy te ocultas en tu piel. Sin excusas, sin querer.
Sólo el tiempo sabrá ver hacia donde vas a parar.
Un inocente corazón jugando a los excesos, ¿cuándo perdiste la intención de ser mejor que el resto?
Gobiernas tu razón con la televisión que escupe mierda sin tasar a quién va a abordar, sin preguntar.

